Europa Directo Ciudad Real

La Unión Europea es hoy una realidad, desde la oficina de Europa Directo de Ciudad Real informamos a toda la ciudadanía sobre las políticas de la UE, tus derechos como ciudadano europeo, los programas de estudio y ofertas laborales en otros países de la Unión, así como de aspectos de la cultura y la Historia de Europa. En este blog queremos dar a conocer nuestras actividades, los eventos llevados a cabo desde nuestro Centro o en los que hemos participado, y en definitiva dar a conocer a nuestros lectores la Unión Europea.

martes, 9 de agosto de 2016

La ciudadanía: el centro de las políticas europeas.

Más de 500 millones de habitantes viven hoy en la Unión Europea, la segunda democracia más extensa el mundo. Ciudadanos y ciudadanas, todos ellos, que deben constituir el centro, el objetivo principal, de las políticas comunitarias, y su bienestar y la mejora de sus condiciones de vida las preocupaciones de los distintos gobiernos europeos. No obstante, aún no existe conciencia de ciudadanía común, de nacionalidad europea, mucho se ha hablado a lo largo del siglo pasado del sentimiento europeo, del sentimiento de pertenencia a una entidad supranacional que se sitúe por encima de nuestros sentimientos nacionales o regionales, la formación y consolidación de ese sentimiento puede fortalecerse si los ciudadanos y ciudadanas ven claramente, y en su día a día, los beneficios que les reporta el pertenecer a esta gran unión de países. 

Los Estados europeos son relativamente pequeños, si los comparamos con los de otros continentes, por lo que su peso específico a nivel internacional puede resultar modesto pese a su estabilidad económica y política, por lo que la Unión Europea actúa como una forma de sumar fuerzas a nivel mundial, esto puede parecer una salida práctica, pragmática, se busca equiparar al viejo continente con los grandes Estados actuales, crear un mercado amplio, pero la base es también cultural: los europeos compartimos unos mismos valores, problemas similares y en cierto modo un pasado común. No han faltado los analistas, historiadores, intelectuales, que han considerado que una guerra entre europeos es una guerra civil, al margen de que toda guerra es de por sí una lucha fraticida. De hecho, el deseo pacifista y el espíritu de concordia, el evitar que se repitan conflictos en Europa como lo fueron las dos guerras mundiales, tuvo una carga simbólica, teórica, pero también práctica en la creación de la Unión Europea.

Hoy, lo aceptemos con resignación o con entusiasmo, el proceso de globalización parece imparable, una globalización económica (se camina hacia un mercado mundial), cultural (extensión de una misma forma de vida, quizá la vertiente más peligrosa de esta globalización) e incluso diplomática e institucional (que es positiva sólo si tiende a fomentar las relaciones pacíficas entre naciones) que a veces parece haber olvidado su vertiente también social: globalizar el bienestar de la población mundial, extender las políticas sociales y el Estado del bienestar de los países que ya gozan de ello a los que aún no. En este aspecto, la Unión Europea podría ser un modelo a seguir, podría marcar la pauta, puesto que desde su creación en 1949 ha conseguido logros inigualables, y un nivel de democracia y Estado del bienestar para su ciudadanía desconocidos hasta el momento.    


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