Europa Directo Ciudad Real

La Unión Europea es hoy una realidad, desde la oficina de Europa Directo de Ciudad Real informamos a toda la ciudadanía sobre las políticas de la UE, tus derechos como ciudadano europeo, los programas de estudio y ofertas laborales en otros países de la Unión, así como de aspectos de la cultura y la Historia de Europa. En este blog queremos dar a conocer nuestras actividades, los eventos llevados a cabo desde nuestro Centro o en los que hemos participado, y en definitiva dar a conocer a nuestros lectores la Unión Europea.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Una antigua idea, en una nueva Europa.

El clásico pero a la vez actual proyecto de caminar hacia unos Estados Unidos de Europa, una gran nación federal formada por multitud de ellas, implicaría la existencia de contar con un ejército propio, un euroejército, idea que se presenta como vieja en un mundo como el actual en el que lo qué priman son los proyectos sociales y económicos, cuya meta final y deseo de todos debería ser la paz mundial y el diálogo como vía de resolución de conflictos entre naciones, frente a la confrontación para lo cual se diseñan proyectos de carácter estratégico, militar o defensivo. Sin embargo, este tema ha saltado a la luz pública en los últimos años a raíz sobre todo de los conflictos que afectan al viejo continente, en concreto la crisis de Ucrania, y de ciertas declaraciones por parte del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.


Europa cuenta con una base cultural y un sistema de valores y democrático común, tomados como punto de partida por el europeismo, principios comunes que deberían corresponderse con instituciones también comunes, como pudieran ser las fuerzas armadas. Si la Unión Europea ya cuenta con instituciones propias ¿por qué no contar también con un ejército propio?


A este ideal unitario han apelado a lo largo de la Historia muchos intelectuales, no han faltado los historiadores, que en época decimonónica y a principios del siglo XX sobre todo, denunciaron los conflictos armados entre europeos definiéndolos como “guerra civil” cuando en definitiva cualquier guerra o lucha entre seres humanos constituye una lucha fraticida. Pese a ello, esta anticuada y resucitada idea del euroejército no deja de causar polémica. Para los sectores progresistas y pacifistas carece de sentido en un mundo como el actual en el que se ha de tender hacia la paz y la solidaridad entre todos los pueblos y naciones de la tierra. Mientras que también encuentra oposición entre los círculos más conservadores o nacionalistas, para los cuales pudiera significar una amenaza a su soberanía e independencia nacional. Por tanto parece como si este proyecto encontrase partidarios únicamente entre los sectores y grupos más europeistas, un liberalismo o tercera vía pragmática que aboga por una única política exterior comunitaria.


La polémica no solo surge a nivel individual o ideológico, sino también, y como siempre que surge un conflicto externo en Europa, ha puesto de manifiesto las discrepancias entre las distintas cancillerías europeas. Los gobiernos de Londres y París ya han atacado el proyecto de Juncker arguyendo que socavaría las bases de la OTAN, cuando esta organización ni es europea, por muy occidental que sea, ni el fin para el que surgió sigue constituyendo un peligro hoy en día, pese a que podamos pensar que la Federación Rusa ha asumido el papel que desempeñó la URSS en tiempos de la Guerra Fría o que existan naciones contrarias a los intereses de Occidente.


La sociedad evoluciona hacia cotas de mayor entendimiento en la resolución de problemas, hoy es prácticamente impensable una guerra dentro de Occidente, y los ejércitos de los países desarrollados han de evolucionar en este sentido, abandonando su antiguo papel belicoso para reconvertirse en instituciones capaces de garantizar la paz y la ayuda humanitaria en las zonas del planeta donde se requiera. Probablemente aquí estribe el error de Juncker: en relacionar la creación de un euroejército con la necesidad de disuadir por la fuerza a terceros países, o evitar una guerra dentro de nuestras fronteras comunitarias que es vista ya como algo lejano por todos nuestros gobiernos. Quizá lo que en el fondo hay que defender, y sobre todo fortalecer, en el mundo en el que nos ha tocado vivir, es una mayor coordinación de los distintos Estados europeos a la hora de encarar un conflicto armado fuera de nuestras fronteras, en definitiva una política exterior y una diplomacia común. 

viernes, 11 de noviembre de 2016

Soluciones en una Europa dual.

Los contrastes económicos dentro de la Unión Europea y los problemas derivados de la crisis económica han sacado a relucir más que nunca las diferencias entre una Europa rica, industrial, y que ha sabido superar de forma más o menos rápida la crisis sin apenas efectos perniciosos, capitaneada por la fortaleza de la economía alemana, y una Europa que está encontrando mayores dificultades para superar su situación económica, una Europa menos industrial y estable desde el punto de vista económico, cuyo ejemplo más paradigmático ha sido el caso griego.


La idea de que existen dos Europas, por tanto, se encuentra hoy más presente que nunca. Pero hay que tener en cuenta que ninguna nación del mundo, ni si quiera las principales potencias mundiales ni los grandes bloques económicos, se encuentran libres de estos desequilibrios. En Estados Unidos las principales regiones industriales, y con mayor peso demográfico y económico, se concentran en sus dos costas, la atlántica y la pacífica, existiendo algunos otros polos dispersos, sobre todo en el sur (como las ciudades de Texas) y en la zona industrial de los Grandes Lagos. En España existen igualmente diferencias económicas entre las distintas comunidades autónomas, siendo las más industriales y dinámicas las del arco mediterráneo, junto a la industria vasca y el polo central que representa Madrid. En Italia ocurre algo similar entre sus regiones, siendo la disparidad – no solo económica sino también con un matiz social, cultural e incluso político fuertemente marcado – entre un norte urbano, industrial y rico, y un sur rural, agrario y con rentas más bajas.


Estos desequilibrios se dan prácticamente en todos los Estados miembros de la Unión Europea, en algunos casos, el hecho de que las políticas comunitarias para paliar estas diferencias se hayan dado a nivel regional y no estatal ha hecho que las diferencias no solo sean en cuanto a factores socio-económicos sino también sentimentales con respecto a la conciencia europea, sobre todo en aquellos Estados con regiones o formados por países o nacionalidades de base cultural distinta y con un sentimiento europeista no muy marcado, es el caso sobre todo del Reino Unido – tan de rabiosa actualidad por la actual crisis que ha supuesto para la Unión el Brexit – donde las regiones no inglesas, de cultura gaélica o celta y tradicionalmente más deprimidas económicamente, han mejorado mucho gracias a las políticas de ayuda europeas (al igual que la República de Irlanda) lo que ha hecho crecer allí el sentimiento y el orgullo de pertenencia a la Unión Europea que choca y a la vez se retroalimenta frente al sentimiento inglés, más euroescéptico, y el centralismo londinense.


Pero volviendo a la dualidad que se da en el conjunto de Europa, ésta no es solo geográfica y económica, la situación de crisis reciente también ha conllevado una dualidad en cuanto a responsabilidades, y algo similar también estamos viendo en cuanto a las medidas a adoptar para salir de ella, en cuanto a soluciones, lo que emana más directamente de las instituciones comunitarias y los distintos gobiernos nacionales de los Estados miembros.

Todos y cada uno de estos sujetos implicados deberían hacer autocrítica y asumir su correspondiente parte de responsabilidad. La crisis griega cuenta con causas tanto internas como externas. Las primeras derivan de una mala gestión de los recursos y fondos financieros con los que contaba el país, como parece ser que ocurrió en Grecia, los distintos gobiernos helenos que se han sucedido en las últimas décadas han pecado de falta de transparencia con respecto al uso de dichos fondos, así como de no saber frenar en muchos casos la incompetencia en gestión política y económica o la corrupción. Mientras que las causas externas de la crisis, en el caso griego, y en parte también en el español, apuntan a una falta de concienciación y sensibilidad por parte de los restantes países de la eurozona, y sobre todo por parte de la troika y el FMI, hacia la situación que está atravesando Grecia, y la desventaja de la que partía su economía.


Siguiendo esta tendencia dual, las soluciones a adoptar para que Grecia salga de la crisis no son idénticas de emanar, por una parte, de las conclusiones del eurogrupo o de las llamadas cumbres del euro, donde siempre primaran los intereses nacionales de cada una de las partes, a hacerlo, por otra parte, de la propia Comisión Europea, más predispuesta en sus negociaciones al interés común, lo que a su vez contribuye a alejar a la opinión pública del sentimiento antieuropeista que suele surgir en coyunturas como la actual. Prueba de ello es el anuncio del 16 de Julio pasado en el que la Comisión Europea se comprometía a lanzar un plan para ayudar a Grecia a maximizar el uso de los fondos comunitarios con los que cuenta.


Lo “positivo” de la crisis – sin querer con esto desdramatizar sus nocivos efectos sociales – es que nos conduce hacia una reestructuración, una reformulación, de las relaciones entre los Estados miembros, y entre estos y las instituciones comunitarias, a un debate constructivo que pondrá a prueba el marco democrático en el que se basa la Unión, y esperemos que a partir de ahora se tienda a primar la solidaridad frente a la competencia.

Todo proyecto es siempre mejorable, y la Unión Europea, pese a los fallos que haya podido tener o los problemas que ha debido afrontar, ha demostrado hasta el momento que reporta más beneficios que desventajas a los Estados que la componen, y a sus ciudadanos y ciudadanas. Lo que ahora está en juego son las prioridades, el hecho de poner por delante de la deuda y la rectitud fiscal la preocupación por las personas, el bienestar de las sociedades europeas.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Qué piensa el ciudadano sobre la Unión Europea?

Nuestra oficina de información viene realizando desde su puesta en marcha en 2013 múltiples y variadas actividades, en algunas de las cuales hemos tenido la ocasión de salir a la calle, bien para participar en actividades al aire libre o  únicamente para informar al viandante de los servicios que le ofrecemos e informarle sobre todo lo relativo a la Unión Europea. En estas actividades tuvimos la idea de ofrecer a todo aquel que se acercaba a nuestro stand informativo la oportunidad de participar en una encuesta sobre temas generales de la Unión Europea, lo cual nos beneficiaba a ambos, puesto que nos servía para baremar en parte cual es el nivel de conocimiento del ciudadano y ciudadana sobre esta realidad y también que opinión tenían al respecto.


Los datos manejados aquí son de la encuesta del año 2014, que contestaron un total de 210 ciudadanos y ciudadanas – hemos realizado otras en 2015 y 2016 cuyas conclusiones aparecerán en otros artículos –. En general la gente que participó mostró un nivel aceptable de conocimientos generales así como una opinión favorable hacia el proyecto de Unión Europea.

Más de la mitad de los encuestados, el 60,55%, saben cuales son los Estados que componen la Unión, y de ellos, una cifra similar, el 65,13%, sabía que el último Estado en incorporarse fue Croacia. Con respecto al uso del euro, los datos descienden algo, pues solo el 46,78% de los encuestados, casi la mitad, saben identificar de entre una lista de 4 Estados miembros cual de ellos aún no utiliza el euro como moneda oficial. El 58,87% de los encuestados, entre los que no solo se encontraban españoles, sabe que España y Portugal ingresaron en el entonces Mercado Común en 1986.
 
El tema de las instituciones europeas es uno de los más complejos para el ciudadano de a pie, como tenemos ocasión de comprobar cada día entre los demandantes de información que se dirigen a nuestro centro o en las charlas informativas para jóvenes y estudiantes que llevamos a cabo en los centros educativos o mesas de debate. En este aspecto, consideramos oportuno incluir un par de preguntas sobre ellas, y los resultados fueron positivos y muy próximos en ambos casos: el 56,45% sabe que el Parlamento Europeo se elige por sufragio directo de todos los ciudadanos de la Unión, y el 50%, una cifra redonda, conocía al que entonces era presidente de la Comisión Europea.



En la encuesta también incluimos preguntas de tipo subjetivo, con el fin de conocer cuales eran las opiniones personales de los encuestados y su interés por estos temas: más de la mitad de los encuestados, el 56,48%, achaca el poco interés de la ciudadanía hacia la Unión Europea a los medios de comunicación, que en su opinión no informan lo suficiente sobre estos temas, frente a solo el 5,55% de los encuestados que considera más importante la política nacional que la europea, seguidos de los que no se interesan para nada de los asuntos comunitarios (el 9,25%) y los que consideran que la política es aburrida y por tanto no les interesa (23,14%).



Cerca de la mitad de los encuestados, el 49,09%, se mostraron sumamente interesados por cualquier tema relativo a la Unión Europea, frente a solo el 9,09% que se declararon abiertamente euroescépticos, este asunto es esclarecedor si tenemos en cuenta que ese año se llevaron a cabo elecciones al Parlamento Europeo, las encuestas se realizaron antes y después de esa cita electoral, y arrojaron datos como que el 68,18% de los participantes consideraba importante votar y en general participar en la democracia europea, frente al 13,63% que no se mostró interesado para nada en votar, entre otras respuestas.


Somos conscientes de que, por metodología, no se trató de una encuesta científica pero si que nos sirve para hacernos una idea de los conocimientos y las opiniones que el ciudadano o ciudadana de a pie tiene con respecto a la Unión Europea, y si al mismo tiempo sirvió para despertar en muchos de ellos un mayor interés hacia estos temas nos damos por satisfechos.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los jóvenes y la Unión Europea.

Cada 5 años y desde 1975, los ciudadanos y ciudadanas europeos tenemos cita con las urnas, ejercemos nuestro derecho al voto, sin embargo, la democracia no se ciñe solo al proceso electoral periódico, cuenta con otros cauces y vías de expresión a través de los cuales la ciudadanía puede participar y hacer oír su voz, en esta línea se celebra cada 9 de Mayo el Día de Europa, y otras conmemoraciones o actividades como el Evento Europeo de la Juventud EYE, este año celebrado entre el 20 y el 21 de mayo, cuando el Parlamento Europeo abrió las puertas a miles de jóvenes de toda Europa para que se reunieran con responsables políticos comunitarias y pudieran conocer de primera mano el trabajo de las instituciones y el papel de nuestros representantes con el fin último de intercambiar ideas y debatir sobre las políticas y el futuro de Europa, acompañado a su vez por espectáculos culturales.


En el momento previo a este tipo de eventos, el Parlamento suele encargar una encuesta en la que pregunta a los jóvenes europeos sobre asuntos de interés y sobre sus opiniones y puntos de vista con respecto a las políticas europeas. En vísperas del Evento Europeo de la Juventud EYE 2014 se llevó a cabo una de estas encuestas entre jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 30 años y procedentes de todos los Estados de la Unión Europea de la que se obtuvieron interesantes respuestas sobre la importancia que tiene para sus respectivos países el hecho de pertenecer a la Unión y otros asuntos sobre la Unión Europea. Nuestra oficina de información Europa Directo Ciudad Real ya analizó estos datos publicando un artículo para la prensa local y regional con los resultados obtenidos, de los cuales hablamos también en el presente artículo.


La encuesta de la que hablábamos trata diversos temas, pero cabría destacar el relativo al empleo, la preocupación sobre el paro juvenil es una prioridad para nuestros jóvenes que se encuentran en la edad de inserción en el mercado laboral, en este aspecto algunos intentan buscar empleo fuera de España, en otro país de la Unión Europea beneficiándose de la existencia de un espacio único, sin fronteras, tal y como podemos comprobar todos los días en las consultas que nos llegan a los Centros de Información de Europa Directo. Los jóvenes de nuestro entorno barajan quizá más que nunca Europa como salida laboral y no sólo como el marco político supranacional en el que se integra nuestro país, o un destino turístico o académico. Algo más de la mitad de los jóvenes que participaron en la encuesta, el 57%, considera que la crisis les ha excluido de la vida económica y social en sus respectivos países, por lo que a un porcentaje similar, el 43%, no le importaría buscar trabajo u oportunidades de formación en otro Estado miembro de la Unión Europea. Esta claro que con la construcción europea los jóvenes cuentan con programas y facilidades de movilidad no existentes hasta el momento, lo cual constituye una ventaja, pero no implica que la democracia europea no deba seguir trabajando para ganarse la confianza de los jóvenes ante la etapa de crisis y recesión económica que le ha tocado vivir a la quizá generación más preparada de la historia.


Europa es la cuna de la Democracia y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y los valores que esto representa deben fomentarse y defenderse. En este aspecto más de la mitad de los jóvenes que respondieron a la encuesta se mostraron a favor de que el Parlamento Europeo continuase trabajando en la defensa de los derechos humanos en todo el mundo, el 41% consideraba también prioritaria la defensa de la libertad de expresión, y un porcentaje similar la igualdad de género.

Otros temas importantes tratados en esa encuesta, y que sirven para baremar el compromiso de los jóvenes con la sociedad en general y las políticas de desarrollo europeas en particular, fue la revolución digital, tan importante hoy en día, y que es vista por nuestra juventud como una forma de hacer progresar la democracia y la libertad aunque también un riesgo si no se sabe utilizar correctamente. Entre los temas medioambientales, otro de los asuntos fundamentales para la política europea, destacar que un 74% de los jóvenes encuestados declaró llevar a cabo en su vida cotidiana prácticas ecológicas y de respeto al medio ambiente, como son por ejemplo el reciclaje de residuos.

Todas estas cuestiones servirían para hacernos una idea de la implicación de la juventud en los asuntos concernientes a la Unión Europea y se resumirían en un dato: el 70% de los encuestados considera positiva la pertenencia de su país a la Unión. Nos encontramos en plena era de la globalización, ninguna comunidad humana se encuentra aislada, y las relaciones entre los pueblos deben basarse en iniciativas democráticas, de respeto y de tolerancia hacia la diversidad, los jóvenes son nuestro futuro pero también nuestro presente, son críticos, porque aún quedan muchos aspectos que mejorar, pero a su vez sus preocupaciones, proyectos e ideas dan la razón al gran escritor y filósofo español José Ortega y Gasset cuando en fecha tan temprana como 1922 ya auguraba que el futuro de Europa sería, de una u otra forma, su unidad.


jueves, 3 de noviembre de 2016

La Unión Europea y América Latina.

América Latina es una de las regiones más extensas del planeta y probablemente la que mejor representa en todo el mundo a las sociedades multiculturales y multiétnicas, lo cual debe al mestizaje que la caracteriza históricamente, pero también constituye un modelo de superación por los logros alcanzados en las últimas décadas en materia de democratización y avances socio-económicos. En este aspecto, los contactos, relaciones, semejanzas y diferencias entre ambas orillas del Atlántico son muy importante, la Unión Europea tiene hoy mucho que decir y sobre todo mucho que aportar en cuanto al desarrollo de las naciones de América del sur y central, y el papel de España es para ello fundamental.


Durante el mes de junio del año pasado se celebró la Cumbre Empresarial entre la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en la que se trató el tema de la cooperación entre empresas de ambos continentes, el crecimiento y la creación de empleo, pero no solo en parámetros estrictamente económicos, la ayuda al desarrollo y a la cooperación en estos países marcó la agenda principal del encuentro. La economía debe contar siempre y principalmente con una función social, para ser válida debe estar supeditada al bienestar y el desarrollo de las personas. En esta cumbre la Comisión Europea anunció el incremento en 118 millones de euros para invertir en proyectos en esta región, como son los planes de desarrollo energético, el programa Al-Invest de apertura del mercado internacional a las pymes hispanoamericanas, o el programa ELAN de creación de una red de innovación y servicios a empresa tanto de la UE como de América Latina. Del mismo modo, la Unión Europea anunció su interés en destinar 230 millones de euros al desarrollo sostenible en países, que si bien han crecido económicamente en los últimos años, aún cuentan con problemas sociales de carácter estructural  y considerables bolsas de pobreza. Proyectos europeos a nivel general como EUROsocial+ ayudaran a luchar contra el tráfico de drogas pero abría que destacar también los programas de carácter nacional, aplicados a países concretos:

En Bolivia, uno de los países más pobres de Sudamérica, la Unión Europea financia proyectos destinados a luchar contra la drogadicción, y a la mejora de los barrios suburbanos, sobre todo en La Paz, facilitando el acceso a agua potable a miles de familias.

En Colombia, país hoy de actualidad por el proceso de paz en el que se ve inmersa su sociedad, la Unión Europea actúa en sus regiones más aisladas y menos favorecidas por las políticas nacionales, mejorando los ingresos familiares y la economía de las comunidades campesinas, afrocolombianas e indígenas que allí habitan.

En Honduras, país centroamericano con problema de abastecimiento de productos de primera necesidad y desnutrición infantil, se llevan a cabo programas de seguridad alimentaria y escolarización en zonas rurales.

En Perú, uno de los últimos países de este subcontinente visitado por el comisario de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea, Mimica, se ha puesto en marcha un proyecto de 40 millones de euros como ayuda al plan de Estrategia Nacional de Desarrollo e Inclusión Social llevado a cabo desde hace tiempo por el gobierno peruano.


Igualmente, en Paraguay, la Unión Europea destinó unos 5 millones de euros para proyectos de integración social con el objetivo último de que la población más vulnerable de este país sudamericano tenga acceso a los servicios básicos, y luchar así contra la inclusión social.

La Unión Europea es la principal región del planeta en cuanto a ayuda al desarrollo en todo el mundo, estos casos son solo ejemplos de la multitud de ayudas y proyectos llevados a cabo en nuestro propio continente y en países en vías de desarrollo de África, América, Oceanía y Asia. En el caso concreto de América Latina, y por los lazos culturales, históricos y lingüísticos que nos unen, el papel de España es fundamental. España debe actuar como puente entre la Unión Europea y los países hispanoamericanos. 


viernes, 21 de octubre de 2016

La Unión Europea: ¿pérdida de soberanía o decisiones compartidas?

La construcción de la Unión Europea es un proyecto que aún presenta muchas dudas, ¿caminamos hacia un Estado federal o se trata únicamente un grupo de países asociados? Podríamos decir que la definición es difícil, no se trata de un súper estado federal como lo es Estados Unidos, pero tampoco de un sistema de cooperación de distintos gobiernos como la ONU, se trataría de una estructura intermedia, una unión a todos los niveles, y para que se de esa unión se debe dar una situación de soberanía compartida. Generosidad que no siempre se da, como hemos tenido ocasión de comprobar recientemente, cuando un Estado miembro pone en duda u opta por dejar de “compartir”, y “recuperar” parte, o toda, su soberanía.
  
Pero en teoría, los Estados miembros de la Unión Europea, llevan implícito para serlo el delegar parte de su capacidad de decisión en las instituciones comunitarias, a cambio de que estas velen o resuelven los problemas de interés común. Para la corriente euro-escéptica, que tan importante papel juega en la corriente de opinión comentada anteriormente, considera que esta cesión de parte de su soberanía puede significar una pérdida de poder, cuando, por el contrario, su principal fin es precisamente ganar fuerza a nivel mundial y disfrutar de las ventajas que conlleva la solidaridad entre Estados. En realidad, y si lo miramos desde un punto de vista pragmático, no se trata de una pérdida de libertad para decidir – por parte de un Estado o de sus ciudadanos – sino la posibilidad de decidir todos sobre un conjunto más amplio, delegar competencias en pos de una mayor solidaridad, no se cede independencia sino que se comparten decisiones.


Desde sus orígenes, y gracias al funcionamiento de sus instituciones democráticas, la Unión Europea ha alcanzado varios logros que reafirman la importancia y la utilidad de esta política común:

En un continente relativamente poco extenso y fragmentado en multitud de pueblos y culturas, históricamente con fronteras interiores, se ha creado un mercado único de bienes y servicios del que se benefician más de 500 millones de ciudadanos. Los ciudadanos comunitarios cuentan hoy con la libertad de viajar, vivir o trabajar en cualquier lugar de la Unión Europea.

La creación de la moneda única ha constituido un pilar fundamental de esta unión económica pero también hay que destacar la fortaleza actual del euro a nivel mundial.


Los logros alcanzados no se ciñen por tanto solo a nuestro continente, y tampoco al campo meramente comercial y monetario, la Unión Europea es hoy la primera región del globo en la cooperación y la ayuda al desarrollo de los países más desfavorecidos.


Pese a todos estos logros, aún queda mucho por hacer, mucho en lo que avanzar, por ello los Estados comunitarios al ceder parte de su soberanía están contribuyendo a buscar soluciones comunes a la crisis económica que hoy atravesamos, y que afecta sobre todo a los jóvenes; a luchar por el medio ambiente, cabe recordar que la Unión Europea se sitúa también a la vanguardia mundial en la lucha contra el cambio climático; a ayudar a los países de nuestro entorno más inmediato a alcanzar mayores cotas de crecimiento económico y de democratización – muchos de ellos son además Estados candidatos a ingresar en la Unión Europea – y sobre todo trabajar para alcanzar una política exterior común, que haría más fácil extender por todo el mundo los valores democráticos y de respeto de los derechos humanos de los que afortunadamente ya gozamos los ciudadanos comunitarios.


jueves, 20 de octubre de 2016

Alumn@s del IES "Juan de Távora" de Puertollano (Ciudad Real) ganadores de Euroscola 2016.

En la última convocatoria a nivel nacional del concurso Euroscola de la Comisión Europea, han resultado ganadores por Castilla-La Mancha un grupo de alumnos y alumnas del IES “Juan de Távora” de Puertollano. Como premio, estos 15 alumnos y 3 profesores acompañantes han realizado un viaje a Estrasburgo para visitar una de las dos sedes del Parlamento Europeo.
 

Los alumnos y alumnas vencedoras de esta nueva edición realizaron múltiples y variadas actividades, que fueron concretando en el blog que abrieron con motivo del concurso, y que iban desde campañas de difusión de información relativa a la Unión Europea en colegios de la localidad hasta Flash mob, pasando por entrevistas a las alcaldesas de Ciudad Real y Puertollano, y una conferencia del ex presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, D. José María Barreda Fuentes. En el blog realizado por el grupo de alumnos se recogen todos los cambios experimentados por nuestro país desde su integración en las entonces Comunidades Europeas – junto a Portugal – hace justo ahora 3 décadas, aniversario que constituye el tema central de este nuevo certamen del concurso Euroscola.



Todas estas actividades se llevaron a cabo bajo la supervisión, el apoyo y la coordinación del claustro de profesores.


Por nuestra parte, el Centro de Información Europe Direct, a iniciativa e invitación de la profesora Macarena Fernández, del Departamento de Geografía e Historia, visitó el centro el pasado 10 de Marzo, donde impartió unas charlas a los alumnos y alumnas participantes, y otros compañeros, estudiantes todos de Bachillerato y ESO, sobre los 30 años de España en el proyecto de unidad europea, y lo que ha supuesto este hecho histórico para nuestro país, y en concreto y sobre todo para nuestros jóvenes. Estas charlas llevaron el título de “España en la Unión Europea, 3 décadas de avances y logros” y se llevaron a cabo de forma participativa y amena, con espacio para el debate, tratándose temas de la Historia de Europa pero también de actualidad, y haciendo balance de lo que ha supuesto para la sociedad española la integración en la Unión Europea.

http://infoeurodirectcr.blogspot.com.es/2016/03/charlas-espana-en-la-union-europea-3.html


El viaje ha tenido lugar entre el 12 y el 15 de este mes de octubre, en el han participado los 15 alumnos y alumnas vencedores del concurso, y sus profesores: Macarena Fernández, Julio César Sánchez y la directora del centro, Mercedes Barreda, y durante el mismo, no solo han tenido la oportunidad de conocer la ciudad francesa de Estrasburgo, cuya Historia se encuentra tan vinculada al devenir de la Unión Europea, sino sobre todo visitar el Parlamento Europeo donde han podido experimentar por sí mismos cual es el trabajo diario de nuestros eurodiputados y eurodiputadas a través de grupos de trabajo con jóvenes de toda Europa, utilizando el inglés y el francés para tratar y debatir sobre temas tan importantes para la ciudadanía europea como el medio ambiente, las políticas energéticas, la seguridad y los Derechos Humanos, las políticas de desarrollo, el futuro de la Unión y los retos a los que ha de hacer frente, la inmigración o el empleo juvenil. Cada grupo de trabajo presentaba sus conclusiones al resto, y por último y para cerrar la jornada de forma lúdica 469 jóvenes de 22 países diferentes han participado en el concurso Eurogame en el que han podido poner en práctica sus conocimientos sobre la Unión Europea.


Los alumnos y alumnas participantes han calificado la experiencia como inolvidable y enriquecedora, y desde estas líneas, y una vez más, aprovechamos para dar las gracias al centro de enseñanza, y en particular a la profesora Macarena Fernández, por haber contado con nuestro centro de información a la hora de realizar las actividades del concurso Euroscola, y sobre todo les damos de nuevo la enhorabuena por su trabajo – una forma muy interesante de dar a conocer la Unión Europea a los jóvenes – y por los resultados obtenidos.